
Las playas
Playas del sur de Martinica: un paraíso de arena y evasión
El sur de Martinica es una auténtica invitación a la evasión, donde unas cuarenta playas bordean la costa y ofrecen un paisaje de postal. Cada playa tiene su propio encanto: aguas turquesas para refrescarse, calas recónditas para relajarse en plena tranquilidad y largas extensiones de arena ideales para disfrutar de momentos de convivencia, ya sea solo, en pareja o en familia.
Las playas que no te puedes perder

Les Anses d’ Arlet
Ofrece un encanto auténtico, perfecto para los amantes del snorkel. Descubre Anse Dufour y Anse Noire, famosas por sus tortugas marinas. La Grande Anse y Le Bourg te dan la bienvenida con sus tranquilas playas, mientras que Petite Anse seduce por su ambiente íntimo.
Le Diamant
Famosa por su majestuosa Grande Anse du Diamant, donde el horizonte se extiende frente al Rocher du Diamant. A ambos lados, la Anse Caffard y La Cherry ofrecen unas vistas espectaculares para dar agradables paseos al atardecer.


Sainte-Luce
Te da la bienvenida con sus encantadoras calas, como Anse Mabouya, Corps de Garde o Fond Banane, lugares perfectos para pasar una tarde de descanso al ritmo de las olas.
Les Trois-Ilets
Desde el animado ambiente de Anse Mitan o la Pointe du Bout hasta la tranquilidad de
Anse à l’Ane, ofrecen una experiencia costera tan variada como atractiva.


Sainte-Anne
Es, sin duda, la joya costera del sur, con sus emblemáticas playas: Les Salines y su arena blanca e inmaculada, Cap Chevalier y sus paisajes de ensueño, o incluso l’Anse Michel, ideal para los amantes del kitesurf. Para los aventureros, Anse Trabaud y la Baie des Anglais ofrecen playas vírgenes y bien conservadas.

Las playas familiares

Anse Figuier, Rivière-Pilote
Déjate seducir por Anse Figuier, un pequeño rincón paradisíaco muy apreciado por sus aguas tranquilas y sus zonas de pícnic a la sombra. Pequeña bahía bordeada de cocoteros con un mar tranquilo y poco profundo, ideal para los niños. Dispone de aseos, mesas de picnic y un pequeño museo en el mismo recinto.
Grande-Anse, Les Anses d’Arlet
Amplia extensión de arena dorada con restaurantes y unas vistas magníficas. Lugar muy popular para practicar snorkel en la orilla de la playa.


Corps de Garde, Sainte-Luce
Una larga playa con sombra y zonas de picnic, ideal para pasar un día
entero junto al mar. De fácil acceso y suele estar muy animada los fines de semana.
Pointe Marin, Sainte-Anne
Emblemática playa de arena blanca muy bien acondicionada, cerca de restaurantes y actividades náuticas. Perfecta para pasar un día de relax en familia.


Las playas vírgenes e íntimas

Anse Grosse Roche, Sainte-Anne
Una pequeña cala poco conocida, rodeada de rocas volcánicas. Perfecta para quienes buscan tranquilidad y paisajes vírgenes.
¿Lo sabías?
Famosa por su roca con forma de corazón (un fenómeno natural), esta playa ofrece un entorno idílico para hacer fotos «instagrameables».
Anse Michel (Cap Chevalier), Sainte-Anne
Un paraíso para los aficionados al kitesurf y los amantes de los paisajes. Aguas poco profundas protegidas por la barrera de coral, ideales para familias.


Anse Grand Macabou, Marin
Anse Grand Macabou, una inmensa playa virgen bordeada de cocoteros, seduce por su encanto auténtico y su ambiente relajante. Punto de partida de la famosa ruta «Trace des Caps», es el lugar ideal para
hacer senderismo, ir de picnic o, simplemente, disfrutar de un espectacular paisaje natural frente al océano Atlántico.
Anse Meunier (Cap Chevalier), Sainte-Anne
Una discreta prolongación de la playa de Les Salines, más íntima. Mar cristalino, palmeras y un ambiente de «fin del mundo».
¿Lo sabías?
El nombre «Moustique» tiene que ver con la presencia de mosquitos al atardecer. ¡Te recomendamos que lleves contigo un repelente natural para que no te den una bienvenida demasiado «cálida»!

Disfrutar con total seguridad
Aunque son tranquilas, estas playas no cuentan con servicio de socorristas y algunas zonas pueden resultar peligrosas debido a las corrientes marinas: por lo tanto, es fundamental actuar con precaución. Hay que tener cuidado también con los mancenillos, unos árboles muy tóxicos que se reconocen por sus pequeños frutos verdes; cualquier contacto con ellos puede provocar quemaduras graves y, en ocasiones, están señalizados con un círculo rojo en el tronco. Por último, la presencia ocasional de algas sargazo, a pesar de las molestias que causan, pone de relieve sobre todo un desequilibrio medioambiental y nos recuerda la importancia de proteger los ecosistemas marinos.
